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2008/01/27

"No creo en Carlos Marx"

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marxismo.

1. m. Doctrina derivada de las teorías de los filósofos alemanes Friedrich Engels y Karl Marx, consistente en interpretar el idealismo dialéctico de Hegel como materialismo dialéctico, y que aspira a conseguir una sociedad sin clases.

2. m. Cada uno de los movimientos políticos fundados en una interpretación más o menos estricta de este sistema.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

"La teoría de que las fuerzas económicas precedieron a toda otra manifestación de vida cultural y ejercieron sus influencias sobre un grupo sin ninguna otra característica cultural es insostenible. La vida cultural está siempre económicamente condicionada, y la economía está siempre culturalmente condicionada".

-Franz Boas, antropólogo.

He tenido pocas clases de economía política este trimestre, pero lo poco que he leído sobre Marx y el haber entendido -¡al fin!- los fundamentos básicos de su teoría, me han despertado ciertas dudas en el alma que no puedo evitar, y pensar que, todos estos años, cuando escuchaba una crítica al marxismo y en mi interior pensaba "no es cierto, no es cierto", quizá estuve equivocado.

A ver, no es que me haya vuelto capitalista ni apoye la economía liberal. Sigo pensando que el sistema económico actual está en decadencia y que existe una marcada contradicción, en eso sí estoy de acuerdo con Carlitos. Lo que nomás no me entra, es el asunto del desarrollo unilineal, y pensar que el último estadío económico de las sociedades humanas es el socialismo, y que TODAS han de llegar a él. La diversidad de ideologías y de organizaciones es algo característrico de la raza humana (y una de las pocas cosas de las que me siento orgulloso). Quizá el modo socialista de producción sea bueno en algunos aspectos, pero no en todos ni para todos.

La otra, es el materialismo histórico. Digo, es cierto que el sistema económico influye en muchos de los aspectos culturales de la vida, pero no los determina. Ahí tenemos a gente viviendo en casas de lámina o de cartón, pero que sacaron una tele gigante, con pantalla de plasma, en Elektra. O a la inversa, ¿no? Pero bueno... que tengamos que partirnos el lomo para vivir no siempre nos hace infelices... Y hoy día, la diversidad de actividades en las que se puede desarrollar el ser humano, de ningún modo están determinadas por el sistema económico. Hay de todo un poco, aunque claro, hay más de lo malo, pero eso no anula lo bueno.

En fin... creo que debo pensar un poco mejor las cosas, o leer más de la teoría marxista, y ahí luego les aviso.

Y ya.


2008/01/21

Discurso sobre el amor (vol. 2)

happybunny
amor.

(Del lat. amor, -ōris).

1. m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.

2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.

3. m. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.

4. m. Tendencia a la unión sexual.


"Por qué voy a creer
yo en el amor
si me abandona y me traiciona
cuando mejor estoy..."
Tonino Carotone

Carotone no cree en el amor porque éste le ha tratado de una forma en la que él no lo concibe como real. Pero eso no basta para que el amor, digamos, deje de existir. Que una persona crea o no en él, no le quita su estatus de objeto existente.

Y no es que sea una idea objetiva y concreta el amor. Pero existe, porque la gente puede percibirlo, porque se vive, se siente, si bien uno mismo puede o no sentirlo, en distintas intensidades y grados, hay registros históricos, libros, fotografías y novelas, por ejemplo, que dan fe de su existencia. No puede limitarse a una reacción química del cerebro, porque aunque eso puede desencadenar una sensación de bienestar asociada con este sentimiento, sentirse satisfecho, o seguro, o agusto, no es amar. La relación amorosa, definida de entrada como una relación neta y puramente social, necesita de factores que la pareja comparte, de acuerdo a sus necesidades y conceptos propios, individuales.

Es decir, el amor puede ser una idea muy general, difícil de definir concretamente o encapsular, de escribir un resumen en tres renglones que digan "El amor es tal y tal y tal", pero a todos, cuando nos mencionan la dicha palabra, nos remite a una idea, agradable o no, de lo que es.

Se concluye, entonces, que por el simple hecho de la representación mental de una palabra y de las emociones provocadas por la asociación de ella con la imagen, el amor existe, y su existencia no puede ponerse a telo de juicio, ni reducirse a una serie de reacciones químicas en el cerebro; por ende, que alguien diga que no cree en el amor, es absurdo. Sería como decir "Yo no creo en la lluvia", aunque la realidad concreta que nos rodea indica que este fenómeno meteorológico, con distintas cargas sociales dependiendo del tiempo y del espacio en que es interpretado, existe como tal.

Y ya.


2007/12/16

En defensa de la piratería (cover de Master Zen)

Queridos lectores:
Hace tiempo leí esto y no puedo dejar pasar la oportunidad de compartirlo con todos vosotros. Espero lo disfruten y visiten su blog, que es muy bueno.

Y ya.

En defensa de la piratería

O, lo que la RIAA y la MPAA no te cuentan

Cada que vamos al cine tenemos el placer de ver aquellos famosos anuncios patrocinados por la industria cinematográfica donde se nos exhorta a que no compremos películas pirata porque “se ven mal y tú te ves peor”. Ahora bien, desde el punto de vista meramente técnico pues sí, la piratería es mala porque es ilegal. Pero por otro lado, los argumentos que dan las disqueras y los estudios son, para ponerlo amablemente, una sarta cantidad de mentiras con el único propósito de hacer equivaler la piratería con el crimen. Y no sé ustedes pero cuando yo escucho un argumento basado en mentiras, algo dentro de mí me hace pensar que sus intenciones tal vez no son tan nobles como parecen. A continuación, mi respuesta a estos argumentos.

1 – La industria pierde X cantidad de dinero por la piratería.

Tomen esa cantidad y divídanla por 10 (al menos) y tendrán la verdadera cantidad de dinero que pierden. La razón: las cifras que tabulan la cantidad de películas o discos o juegos piratas vendidos asumen que todas las personas que compraron un producto pirata hubieran comprado la versión original, es decir, que los artículos piratas sustituyen en una razón de 1:1 la compra de un artículo original. Eso es una mentira porque no considera que la gran mayoría de la gente no hubiera comprado ese artículo de otra manera. Les doy un ejemplo: tengo 200 películas piratas. ¿Cuántas de estas hubiera comprado si la piratería fuera imposible? 20 a lo mucho. Considerando que las películas piratas son más baratas que las rentas, mucha gente simplemente las compra para verlas una o dos veces, no para tenerlas en su colección de cine. Cuando un DVD o CD musical te cuesta $200 te aseguras que las películas o álbumes que compras son los que te gustan. Cuando cuestan $10 en versión pirata, compras el que sea nomás para ver qué tal. Así pues, el grado de pérdida está seriamente sobreestimado cuando se toma esto en mente.

2 – Las compañías disqueras y estudios se preocupan por sus clientes.

El 13 de noviembre del año pasado, el presidente de la compañía Universal Music literalmente llamó a los usuarios de iPods ladrones al exigir que Microsoft le pagara a la disquera por cada unidad del Zune vendida. Lo cito textualmente: “estos aparatos solamente son repositorios de música robada”. ¿Realmente consideran justo darle un centavo a la compañía de un idiota que ya por default te llamó ladrón solo por poseer un iPod o un Zune? Mientras tanto, es ya conocido la notoria impunidad con la que las dos principales asociaciones de disqueras y estudios (RIAA y MPAA respectivamente) litigan en contra de usuarios comunes y corrientes. En una ocasión, una madre contra-demandó a la RIAA y ellos respondieron demandando a sus hijas. Han demandado a niños de 12 años, a muertos (y por consecuencia a sus herederos) y gente sin computadora. Demandaron a un sitio ruso por $1.65 billones de dólares (equivalentes al PIB de Italia) porque “sufrieron pérdidas de $150,000 por canción” (cuando estas valen no más de $1). Por su parte la MPAA fue acusado de usar software ilegalmente, por lo visto sus estándares de honestidad se aplican para todos menos a ellos.

3 – No, en serio, las compañías disqueras y estudios realmente sí se preocupan por sus clientes.

Uno pensaría que estas grandes empresas multinacionales estarían totalmente a favor del libre comercio de sus productos. No es así, y el mejor ejemplo es el notorio sistema de regiones que se implantó en los DVDs desde su concepción inicial. El sistema de regiones se estableció precisamente para que no puedieras utilizar un disco fabricado en otra región en tu reproductor de discos. ¿Por qué? La excusa oficial es de que querían evitar que la gente en ciertas partes del mundo comprara un DVD de una película que todavía no ha salido en su territorio. En práctica sin embargo, el sistema de regiones es una brutal violación a las leyes internacionales de libre comercio con el objetivo de fomentar la discriminación de precios y así hacer no solo que los DVDs sean más caros sino que haya menor variedad. Esta diferenciación de precios hace que frecuentemente la misma película cueste más en cierta región que otra y que el usuario esté forzado a comprar la versión cara porque la otra no es compatible con su sistema o de plano comprar la versión importada (si es que existe y cuando sí es aún más cara) ya que no existe una versión local. Solo pregúntenle a un fan de algún genero no-convencional lo difícil que es conseguir cosas como anime y terror en Región 4. No existen muchos de estos títulos porque nunca salieron. Comprarlos importados: $300-400 por disco. La (otra) mala noticia: los Blu-Ray y HD-DVD serán igual.

4 – La piratería está acabando con la industria de la música.

Lo que la está acabando es la mala música, no la piratería. Díganme cual fue el último disco platino que haya valido la pena comprar pero en cambio las disqueras siguen sobornando a las estaciones de radio para que pasen su porquería. Por su lado, la venta de canciones y discos por internet se ha incrementado, comprobando que efectivamente hay mercado. No obstante, las disqueras saben bien que eventualmente la venta de discos físicos se volverá obsoleto cuando todo el mundo tenga internet de banda ancha y debido a que la distribución por internet involucra menos costos para los artistas. ¿Saben cuánto gana un artista por cada disco vendido? 3%. De $180 que cuesta el CD promedio, tu artista favorito ganó exactamente $5.40. ¿Quieren saber cómo realmente apoyar a los artistas? Vayan a sus conciertos y compren playeras y posters y demás parafernalia. No por algo las listas de los artistas que más recaudaron cada año corresponden casi perfectamente con las giras más lucrativas del mismo periodo. Más aún, ¿no se les hace extraño que son las disqueras las que se quejan y no los artistas? La razón: los verdaderos artistas con integridad no lo hacen por el dinero, lo hacen por el amor a la música. Pregúntenle a U2, a Madonna, a Coldplay y por no decir a cualquier artista indie del momento si la piratería hace que piensen dos veces antes de sacar un disco nuevo. La respuesta será un rotundo y contundente no.

5 – La piratería está acabando con la industria del cine.

Otra mentira absurda. Aquí les va un dato que desmiente el catastrófico colapso que los estudios auguran si la piratería continúa: en los últimos 10 años, solo UNA película (El Retorno del Rey) ha recaudado más que la película más taquillera del 2006 (Piratas del Caribe 2) a nivel global (vean las listas por año). Como verán, la industria del cine está muy lejos de morir contrario a lo que dicen temer los estudios. Por otro lado, la piratería de películas poco afecta la taquilla del cine: la gente que va al cine, va al cine, y la que compró Los 300 pirata filmada con camarita es la que muy probablemente no hubiera ido al cine a verla de todas formas (compras de conveniencia como se mencionó en el punto 1). En lo que sí afecta la piratería de películas es en el mercado de DVDs y oh gran sorpresa, ¡en el 2006 las ventas aumentaron! Tal vez la razón por la que estas ventas bajaron en años anteriores no tuvo tanto que ver que el aumento en la piratería sino en las malas películas que salieron. Siempre he dicho que la correlación no implica causalidad. Los estudios, al igual que las disqueras, son rápidos para culpar sus pérdidas a la piratería cuando la realidad es que es su misma mala calidad la que les pega.

6 – La piratería hace que los costos de los discos aumenten.

Erase una vez una tiempo en que los videojuegos se compraban en cartuchos, no en CDs. El precio de estos oscilaba entre $40-60USD para juegos nuevos. De pronto entran al mercado las primeras consolas de CD y el precio de los CDs (infinitamente más baratos por no requerir chips ni circuitos) y el precio fue de, ehem, $40-60USD. Nótese que esto fue antes de que se popularizaran los quemadores y la venta de discos piratas en cada esquina. Años después con la piratería en su apogeo, el precio de los juegos es, adivinen, $40-60USD. No hubo cambio. En cuanto a los juegos de computación, en la era de los diskettes donde todo mundo se copiaba los juegos entre amigos, el costo de un juego original era igual. Después salieron los CDs y ya no había manera de copiarlos ni quemarlos porque no había quemadores. ¿Bajaron los precios porque ya no se podían piratear? Nope. Moraleja: los precios no bajan, haya o no piratería. Por otro lado, la lógica indica que deberían de bajar para ser más competitivos con los discos piratas. Pero tristemente tener discos originales hoy se ha convertido en un artículo de lujo. Mientras en el mundo civilizado los bienes de consumo se abaratan para el acceso de las masas, en nuestro país elitista ocurre exactamente lo contrario. Qué raro verdad…

Así pues, quisiera reiterar que de ninguna manera estoy diciendo que salgan en este momento a comprar cosas piratas. No estoy promoviendo su uso, pero tampoco lo estoy condenando. En pocas palabras, simplemente estoy diciendo que por comprar un artículo pirata no te conviertes un delincuente ni un criminal tal como afirman esos ridículos comerciales, simplemente le estas pagando a estas compañías mentirosas y rateras con su propia medicina. Tal vez si las disqueras y los estudios fueran honestas con sus clientes y no los trataran como ladrones, ni alteraran las cifras para dar ideas equivocadas sobre el efecto de la piratería entonces habría un incentivo de serles un poco más fieles. Pero tengan por seguro que la industria musical y de cine no va a desaparecen y comprar uno que otro disco pirata no contribuirá a su caída.

2007/12/07

El mundo desechable

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Los típicos maridos mediáticos mexicanos son los que mejor ejemplifican el método del bricolage, tan recomendado por Lévi-Strauss. Se tapa el lavabo y se les ocurre destaparlo con el alambre del tendedero. Se rompe el vidrio del coche y hay que armarlo otra vez con cinta adhesiva. ¿La televisión no capta bien la señal?, se resuelve de inmediato con unos cuantos golpes. Pero también las abuelitas, por su carácter preventivo, son excelentes representantes del método, guardándolo todo, haciendo que te lleves un suéter, bufanda, guantes, gorra y bermudas, no vaya a ser que “se ofrezca algo”.

            Es que en los tiempos de las abuelitas, no estaban acostumbradas al acelerado ritmo que llevamos ahora. Conforme los años avanzan, los cambios se aceleran, se vuelven cada vez más rápidos, más profundos y más despiadados. En la época dorada, el vestido de novia era heredado de una generación a otra. Un hombre no necesitaba más que un sombrero en toda su vida, y conservábamos los objetos porque representaban verdaderos tesoros, pero, lo más importante, porque duraban. Había en mi casa un ventilador diminuto, que mi abuela contaba había existido desde que tenía memoria; hacia un escándalo desquiciado y las aspas, afiladas y sarrosas, representaban un verdadero peligro mortal, ni qué decir de los cables pelados, sacando chispas cada dos segundos. Pero mi abuela se negaba a tirarlo, y cuando se mudó a nuestra casa, en sus últimos días, cargó con todo, incluso con el ventilador.

            Y mi abuelo guardaba fragmentos de bicicletas para armar nuevas, con un asiento de esta, una llanta de aquella, el manubrio de la otra, auxiliado de otras bicicletas que se iban descomponiendo, ya fuera por el uso o por algún desafortunado accidente. Pero todo servía, nada podía llamarse basura. ¿Cómo va a ser basura, si está completo? Mientras a los huaraches les quedara una correa con la cual sostenerse al pie, uno podía seguirlos usando, y quejarse de ello era una ridiculez.

            Estaban acostumbrados a que los objetos materiales, los prácticos y los lúdicos, duraran años, y años, y años. No concebían que un aparato dejara de servir en unos pocos meses. Me pregunto qué dirían mis abuelos si les mostrara los hábitos de consumo de nuestra sociedad contemporánea…

            Todo lo que es nuevo, antes de que aprendamos su nombre, ya pasó de moda. Las computadoras son cada vez más chicas, cada vez más potentes y cada vez más baratas; y con “cada vez” no me refiero precisamente a cada año, sino a cada dos meses. Prescindir de ellas, de su utilidad y de sus maravillas, se ha vuelto un disparate. Pobre de aquel que no aprenda pronto a usar una computadora, porque dentro de cinco años ya ni siquiera van a ser parecidas a las actuales. No digo que se vaya a hacer más difícil manejarlas, es probable que sea todo lo contrario, que su uso se simplifique, para que una mayor cantidad de personas puedan, y quieran, tener acceso a ellas, pero se habrán perdido de saber cómo funcionaba el mouse, el teclado y las usbs.

            Pero es en el celular donde todo este argumento se vuelve más impresionante y descabellado, por ser más cotidiano. Todo el mundo tiene un celular, cada vez que conocemos a alguien, si nos cae bien, le pedimos su número, y cuando hemos alcanzado un mínimo nivel de confianza, no podemos evitar compararlo, pedírselo para ver el modelo, y por desgracia, no lo hacemos por puro interés tecnológico y científico, para conocer el avance de la ciencia, para maravillarnos ante la inventiva sin límites de nuestra querida especie. No: lo hacemos porque es una manera sencilla, práctica y rápida de calificar a una persona.

            No en todos los sectores de la sociedad se da este fenómeno. Pero sí puedo asegurar que, para la mayoría de la gente, esos que han sido influenciados por la ideología consumista a través del televisor, las cosas son así. Lo que importa no es lo que tienes, sino lo que has tirado, de lo que te has desprendido, no por tu carácter altruista y dadivoso tanto como por tu capacidad para adquirir el nuevo modelo. Una vez escuché decir a una chava burguesa tijuanense, que ese que sacaba de su bolso era el tercer teléfono que compraba en lo que llevaba del año. Era finales de enero. Y lo decía tan orgullosa, porque no consideraba que era una estúpida por perder o destruir sus otros dos celulares, sino que se pensaba capaz de adquirir uno cada semana, y eso la colocaba en un estatus superior a aquellos que ya casi cumplíamos el año con el mismo teléfono.

            Por eso es común entre esa clase de personas preguntar si todavía tienes el mismo número; porque nunca se sabe.

            Otro ejemplo que se me viene a la mente es cuando a un gerente que tuve le robaron su iPod. Yo hubiese considerado una calamidad, de haber tenido uno, que me lo robaran. Más por la cantidad obscena de dinero invertida en una nimiedad que por el valor simbólico del objeto o su utilidad práctica. Pero ante mi total perplejidad, el fulano en cuestión admitió que le había dado gusto: “Mejor”, dijo, “así me compro uno más nuevo”.

            Los patrones de consumo establecidos por el mercado juegan un papel fundamental en esta percepción. Entre las consecuencias inevitables de la globalización se encuentra la propagación de modas y costumbres, y el bombardeo de publicidad. Basta con descuidarnos dos segundos para ser atacados por una idea que hay que comprar, porque los objetos ya no valen por sí mismos. Las tendencias publicitarias se inclinan ahora a implicar valores intrínsecos, añadidos, a los objetos; no sólo por su fin práctico. La publicidad de Seguros Monterrey, en la página electrónica de MSN, versa: “Ríe. Del resto nos encargamos nosotros”, y muestra a una madre y a su hija felices. La idea que vende es la seguridad de que, al morir, nuestros hijos no tendrán de qué preocuparse. O la muy exitosa campaña publicitaria del curso Mundo de Inglés de Disney, que nos ofrece no nada más un curso, sino la oportunidad de mejorar el futuro de tus niños.

            Esa necesidad de pertenecer, en un mundo tan individualizado como el contemporáneo, hace que las personas busquen a toda costa mantener el mismo ritmo que el mercado. En el comercial, vemos que el tipo que toma cocacola ve el mundo de colores vivos, tiene un empleo insuperable y una novia guapísima. Si adquirir ese producto nos hace parecernos, aunque sea un poco, a él,  la posibilidad de perdernos de todo eso nos hace profundamente infelices. Y la mayoría de la gente, no estoy seguro de excluirme, preferimos, antes que ser concientes de nuestro entorno, ser nada más felices.

2007/11/27

Maldito

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Se supone que los seres humanos somos animales sociales porque necesitamos de los demás para sobrevivir (o al revés). Tanto en procesos materiales extrínsecos, fuera de nosotros, como alimentarnos, estudiar y tener un trabajo, como en procesos intrapersonales (qué buena palabra) que implican procesos que acontecen sólo dentro de nuestra cabecita loca, como la amistad, el compañerismo y demás relaciones afectivas o destructivas. Solos moriríamos.

Yo siempre he estado conciente de esto. No sé si eso me haya hecho irme al extremo de considerar las relaciones personales desde una perspectiva un tanto fría y calculadora, como meras necesidades individuales, lejos de todo sentido metafísico y rollos como "es que estábamos destinados a conocernos" o la famosa "alineación de los planetas" de aquella vez... En fin.

Lo que pasa es que en ocasiones (es decir, no siempre), al tratar con distintas personas (no hay ninguna en especial) me da una hueva terrible y prefiero evitar toda clase de conversaciones, y tengo la impresión de que las utilizo, porque cuando las necesito recurro a ellas, pero cuando no, me valen madre. Por supuesto, la gratitud está latente todo el tiempo, pero no la disposición para acudir a su llamado cuando los que me ayudaron una vez, me necesitan. No sé por qué. Tal vez porque no me importa la gente.

Sólo me importan de verdad las personas a las que sé que les importo. Eso me lleva de vuelta al mismo dilema: si me importan porque les importo, ¿que me sigan importando depende de mi necesidad de sentirme importante para ellas...? No sé si me explique. Algo así como mantener las relaciones porque sé que me conviene mantenerlas.

En el amor, es muy distinto. Considero que el amor es un compromiso de dos personas que por voluntad propia deciden establecer metas y objetivos en común, que comparten ideas y pensamientos, deseos y temores, y uno complemento las carencias del otro. Por eso la relación afectiva o amorosa está al margen de todo lo demás... Y quizá sea la única relación que de verdad me interese mantener, después de todo. Pero tengo que analizarme un poco más, detenidamente y con mucha calma...

Y ya.

2007/10/19

Discurso sobre el amor (vol. 1)

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Cuando me enamoré por vez primera, pensé que el amor era el mejor sentimiento de la humanidad. La fuerza que movía el mundo. Un globo azul que lo envolvía todo, y que todo lo podía superar, mientras fuera verdadero. Pero la ilusión se acabó con la primera decepción amorosa. Tardé un par de años en darme cuenta de que el amor no era igual que felicidad, y fue un proceso muy doloroso.

Después entendí que el amor era la combinación de los sentimientos más sublimes y más oscuros del ser humano. Que igual podía ser alegría que depresión, euforia y apatía, valor y temor, tristeza y felicidad, odio y conciliación. No me di cuenta que clasificarlo así era ambiguo, que entonces el amor no era nada y lo era todo al mismo tiempo, que no podías saber cuándo amabas y cuándo era rutina. Creí que la sola voluntad de querer estar con esa persona, de superar los problemas y correr el riesgo, bastaba para saber que la amabas. No consideraba que la tendencia del humano, o al menos de la mayoría, es hacia el bienestar y la tranquilidad. Si algo quiere el hombre en este mundo, es estar bien, y estar tranquilo. Lo demás es secundario.

Poco a poco, por diversos motivos, revoluciones internas sobre todo, comienzo a darme cuenta de que el amor obedece a una serie de reacciones químicas generadoras de endorfinas. Por ejemplo, estás con alguien que te divierte. Que te entiende, que te cuenta, que te apoya, que te hace seguir adelante. Que no te juzga. En fin, los valores de las personas, su historia personal, determina cuáles factores son más importantes para lograr mantener la tan anhelada estabilidad emocional. Y en general, lo que buscamos en las personas es lo que no tenemos en nosotros mismos, cualidades o valores que apreciamos, con los que sentimos afinidad. Quizá sea posible amar a más de una persona al mismo tiempo, porque dudo mucho en la complementareidad de los individuos, es decir, no creo en las medias naranjas. Hasta la fecha, nunca me ha pasado, y no sé si me pasará. Tal vez también depende de la historia personal.

El punto que quería tratar es que las situaciones adversas son fácilmente superadas cuando son externas a la pareja y se apoyan en la necesidad que una persona tiene de la otra, o dicho de otro modo, en el amor que sienten. Pero, cuando las dificultades son generadas en el seno mismo de la relación, por cualquier factor, pueden también ser superadas, aunque ya no con la misma facilidad. Depende de la capacidad de conciliación por ambas partes; aunque, en genearl, siempre es una de las partes la que termina cediendo mayor terreno. Cuando la capacidad de conciliación no está en equilibrio, los problemas internos empiezan a fastidiar, a una o a ambas partes, y es aquí cuando es más oportuno replantear las condiciones del contrato amoroso para ajustarlo a las nuevas necesidades, una vez identificados los problemas. Porque es aquí cuando la relación y su supervivencia son más delicadas, cuando mayor peligro de que todo lo que se haya logrado hasta entonces, en el tiempo y en el espacio, se vaya al carajo.

Replantear el contrato, pues, depende de la voluntad de ambas partes. De su necesidad de mantener el equilibrio, de la paciencia que aún no se ha extinguido, de la necesidad mutua. Me dan planteado esta pregunta: "¿amas porque necesitas, o necesitas porque amas?", y yo me he respondido, "¿Cuál es la diferencia?".

Au revoir.

2007/09/08

Me vale pito...

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1. La opinión que terceros tengan de mí.
2. Caer bien.
3. La ropa de moda.
4. El fútbol.
5. Las telenovelas.
6. El resto de los programas de televisión.
7. El disco nuevo de "X" (siendo "X" el artista más sonado de la radio de los últimos días)
8. Ser un hereje.
9. Que la gente sea pendeja, en general.
10. Comportarme inadecuadamente, o como dirían algunos, ser maleducado.
11. Si alguien se ofende con una verdad pronunciada por mí.
12. Las expectativas de la gente con respecto a mí.
13. La superstición.
14. Britney Spears.
15. Que mis tenis estén siempre sucios.
16. Ponerme la misma ropa dos días seguidos.
17. Si la gente cree que estoy mal.
18. Y el mundo en general.
 
Nota: la lista anterior es sólo un resumen de todas las cosas que me vienen valiendo pito. No están ordenadas jerárquicamente, lo que significa que la 6 me importa lo mismo que la 14: un pito. Gracias.

2006/04/11

"No me digas beaner"

Intolerancia. Orgullo. Violencia. Desfachatez. Superioridad. Odio...
 

Pinche Gringo Puñetero

 

¡FUCK YOU, GRINGO!

 

 

Solidaridad. Unión. Comprensión. Respeto. Lucha. Decisión. Perseverancia. Esperanza.

 

 

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¡VIVA XICO, CABRONES!

 

"Que se sienta el power mexicano...

Que se sienta... Todos juntos como hermanos"

 

P.D.: 1 de mayo, boicot contra los gringos: no cruces las fronteras, no tomes coca-cola, ni vayas a mcdonald's o walmart o office depot o cualquiera de las millones de trasnacionales gringas que invaden nuestro país...

2006/03/03

La televisión

Hoy Facundo se excedió. Hasta ahora había visto su programa como un absurdo intento de entretenimiento sin sentido y digerible hasta cierto punto, es decir, que no aportaba nada, pero tampoco afectaba más a las incautas mentes juveniles que, digamos, Rebelde o cualquier otra novela de Televisa o de Tv Azteca o de cualquier televisora, o cualquier programa producido por Paty Chapoy y su armada de imbéciles.
 
Pero estuve equivocado. ¿Qué pretendía al hacerle una broma así a ese pobre hombre que el mundo conoce como Margarito? Este personaje, en el frío mundo del espectáculo, se ha convertido en menos que una mascota, utilizado por los principales personajes de la TV (como Omar Chaparro y el sujeto en cuestión Facundo) como un objeto de burla y humillación. Pero qué mierda, ¿qué les pasa a todos ustedes, pseudo-estrellitas? ¿Acaso no ven que el pobre tipo también siente, tiene sentimientos, emciones, ambiciones...? Carajo, y ustedes obligándolo a hacer ridiculeces como disfrazarse de mujer o aparecer en televisión abierta en ropa interior queriéndose fajar a una modelo, todo por unos cuantos billetes, seguro le han de pagar una miseria, por eso sigue haciendo tanta estupidez el pobre...
 
Aún así, lo que más odio de la televisión, lo que de verdad repudio, son los programas de espectáculos, o bien, de chismes de los famosos, donde se la pasan especulando, criticando, cuchicheando si Fulanito se casó a escondidas en Miami, si Menganito tuvo sexo con otro hombre y su esposa los grabó, si Zutanito ya salió de la clínica de desintoxicación...
Porque pienso, ¿que acaso en México no pasan cosas más interesantes que esa porquería? Además, los escándalos, las confabulaciones y todo eso son vendidos al público como un producto 100% rentable y consumible que, después de todo, no nos sirve, si Antonio Banderas se casó con una protituta, es muy su vida, no hay para qué dedicarle un estúpido "Con un nudo en la garganta" o como se llame. Digo, cuando las historias son inventadas para subir el rating del programa es censurable, pero cuando el artista arma teatritos para subir su popularidad, es en verdad una desgracia, un claro desorden emocional... o mental.
Es difícil aceptar que después de tantos años, aquellas "sabias" palabras de El Tigre Azcárraga sigan vigentes, "Si los mexicanos quieren ver mierda, mierda les vamos a dar", aunque es el dilema del huevo y la gallina aplicado al entretenimiento: ¿Qué fue primero, la Televisión ofreciendo mierda, o la gente pidiéndola?
 
Saludos.

2006/02/14

7 Razones para odiar el Día del Amor

Hoy es el famoso y multiaclamado día de san Valentín. Dejaré un lado las meditaciones y las leyendas de que el honorable señor casaba parejas a escondidas y de los milagros que realizó, para enfocarme en las razones por las cuales odio el Día del Amor 2006.
 
1) Soy un amargado.
 
2) Las cadenas comerciales (en especial aquellas que lucran con globos brillantes, chocolates, ositos de peluche y tarjetas) se han aprovechado de una festividad que tal ves en sus inicios fue digna y respetable, pero ya no. La publicidad nos invade por doquier, ya estoy harto de ver corazones y cupidos, y de que todas las marcas, TODAS, me inviten a comprar su producto para demostrarle mi amor a "esa persona especial". Me caga.
 
3) No creo y nunca he creído que el cariño, el aprecio o el amor que yo puedo a llegar a sentir por alguien pueda traducirse en un objeto material cualquiera, excepto, claro, que ese objeto tenga un significado especial, por ejemplo, un anillo heredado a través de las generaciones, los tennis con los que patié por primera vez un balón de futbol, la guitarra en la que aprendí a tocar, etc. Pero, ¿en un frívolo oso abrazado a un corazón? ¿En flores que se marchitarán en dos días? ¿En chocolates que harán aumentar la cantidad de adiposidades en el cuerpo de quien quiero? Es un disparate el simple hecho de pensarlo.
 
4) La economía de la mayor parte de los mexicanos apenas alcanza para sobrevivir. Gastar cualquier cantidad de dinero en objetos inútiles y cursis es un desperdicio, habiendo tanta gente sin zapatos, sin abrigo, sin comida. Hay que ver hasta dónde llega la frivolidad de la gente, que transforma el "Día del Amor", en el día "De Los Regalos Para Tus Amigos Y Tu Novia(o)", y, de cualquier manera, siguien viendo al viejo borracho vagabundo como eso, y no como una persona que alguna vez tuvo sueños, esperanzas, ilusiones, y ahora las ha perdido todas. El día del Amor debería ser para los reconcilios, la compasión y el perdón, dejando el egoísmo atrás.
 
5) Según la creencia popular, entre más grande es el regalo que das, más quieres a esa persona. Desde mi punto de vista, el tamaño del regalo refleja la inseguridad que sientes, pues se deriva con seguridad de la idea: "Necesito darle algo grande para que sepa cuánto la/lo quiero", o "Con este perro gigante le demostraré lo mucho que la quiero"... Mi pregunta es: ¿Acaso no le demuestras lo mucho que la quieres todos los días, brindándole respeto, apoyo y confianza? Si es así... ¿Para qué necesitas más? Puras frivolidades, como pueden constatar...
 
6) Por que el amor es una mierda. Y cito a García Márquez: "Es un sentimiento contra-natura, que condena a dos desconocidos a una dependencia mezquina e insalubre, tanto más efímera cuanto más intensa". Sus letras están llenas de verdad.
 
7) Porque el amor es trágico. Basta ver las historias publicadas esta semana en PostSecret.
 
Por eso, amados lectores, odio el Día del Amor 2006. Tal vez el año que entra, si el amor me captura en sus garras (lo cual dudo mucho), sea el día más esperado... Pero mientras tanto, lo odio.
Saludos.

2006/01/27

El Mundo Al Revés

Auch. A los pocos días de mi retorno a Mazatlán (retorno provocado por diversas circunstancias, unas ajenas a mí, otras no tanto), me he dado cuenta de lo mucho que he cambiado en un lapso tan corto de tiempo. Dos años hace que salí de la prepa, y la verdad no había sentido tanto esos cambios hasta que volví a reunirme con el grupo de amigos que éramos en ese entonces y pude compararme con ellos, y con lo que yo era antes.
 
Me he cortado el cabello. Me he quitado los aretes (excepto dos). He limpiado mis tennis. Ya no me quejo tanto de lo que estoy obligado a hacer. He decidido dejar mis vicios poco a poco. Estoy buscando trabajo. Estoy buscando nueva música, nuevos autores, nuevas ideas. Leo más el periódico. Ayudo más a la gente, cada vez que veo a alguien en necesidad, me preocupo, y hago lo que en ese momento tengo a mi alcance. Me gustaría entrar a un periódico para hacer reportajes sociales y divulgar lo mal que algunos viven. Ya no pienso tanto en mí. Ya no soy materialista, me gusta mi cartera vieja y mis tennis rotos, y mis lentes rayados y mi celular sin pantalla a color, ni tonos,  ni crédito, y que en realidad sólo me sirve para ver la hora cuando ando en la calle. Me gusta el olor de mi cama. Me gustan los atardeceres en el extenso malecón.
 
El problema es que, no lo recordaba, o no lo sabía porque yo era igual, mi ciudad está repleta de gente con "pereza intelectual". A muy pocos les interesa la política (y si se enteran que a uno le interesa, te dicen que eres un cerdo), y los antros de aquí, lugares de esparcimiento y sana diversión de los jóvenes, es decir, el futuro de nuestro país, se atascan de "señoritas" y "galanes" que bailan reggeatón, cumbia, hip-hop, salsa...
 
El mayor acontecimiento popular de estos días fue que ganaron los Venados, el equipo local de beisbol, y se van por segunda ocasión consecutiva a la serie del caribe. El Tittitainment en su estado más puro. Durante varios días, los porteños estuvieron pegados a la televisión noche tras noche, o en su defecto, acudían al estadio Teodoro Mariscal, pendientes del triunfo de su equipo como si de ello dependiera su propio éxito... Y no es así. Si los Venados ganan o pierden, nosotros vamos a seguir igual de jodidos. No crean que Vicente Fox va a venir a regalar viviendas o alimentos nada más porque el equipo mazatleco ganó. Y lo mismo pasará en el mundial: la gente se tomará muy a pecho la participación de la Selección Nacional en Alemania, pero de nada valdrá si ganan o no. No sé para qué se agobian.
 
Y volviendo a lo de los antros, decía que son lugares de esparcimiento y diversión de los jóvenes, el futuro de México, quienes bailan música mil por ciento comercial y que sólo se hace para distraer a la gente de otras preocupaciones, canciones ideales para ponerse una santa borrachera, agasajarse con algún fulano o fulana para desquitar el desfogue sexual y tenernos contentos hasta que llegue el próximo fin de semana en el cual actuaremos de la misma manera. No sé... en el Zakas al menos podías platicar con mucha gente. En el Oyster, en cambio, no te escuchas ni los pensamientos.
 
Que tristeza que mi ciudad esté en el profundo y desolador agujero de la pereza intelectual. Librerías hay nada más una, cines hay cinco donde sólo traen las películas más comerciales (léase "las peores"), en el teatro se presenta Jaime Maussán y Toni Kamo, los conciertos están a cargo de Los Alteños de la Sierra, y ganan más los muchachos que se suben al camión a cantar una canción para sacar para sus drogas del día que el señor albañil que se parte el lomo todo el día cargando bultos de cemento para sacar para la comida de su familia. Bienvenidos al Mundo Al Revés...

2005/07/15

quién será el valiente...?

hoy, en esta enorme ciudad anónima, se presenta en vivo, en algún lugar de playas, rbd," los rebeldes". de veras estoy deseando que algún loco maniático deje salir sus impulsos asesinos y, atándose un par de bombas de alta potencia se tire de un helicóptero justo encima del escenario, y haga estallar a estos "pseudo-artistas" en miles de pedacitos. y es que no podría ser un atentado común y corriente, llegar y dispararles, o ponerles arsénico en las bebidas, porque si vas a tener contacto con alguno de ellos, no te queda otra más que morirte, con más razón si acudes a un concierto en vivo: ya no valdrá la pena vivir después de haber caído tan bajo. por eso debe ser un atentado suicida.
y es que no me vengas a decir que estos tipos son músicos, o cantantes siquiera. a ver cuándo vas a ver a uno de estos sujetos sujetando siquiera una guitarra, o cuándo vas a escucharlos diciendo "no, sabes qué? el ecualizador está mal, bájale a los bajos y quítale tantito eco..." ellos se preocupan por:
-que no se me olvide la rola.
-que no se me despinten los pelos.
-que no se me desabotone la blusa.
-que no se me corra el maquillaje.
-que no vaya a salir mal el playback.
y otras cosas del estilo. tienen tanto de músicos como yo de analista de la bolsa de valores o experto en física cuántica. como todos han de saber (y los que no, pues no tendrán una minúscula fracción de masa cerebral), rbd es un mero producto de la mercadotecnia que tuvo un extraño y muy tortuoso éxito. no se puede hablar de música porque en realidad no aportan nada: son cuerpos bailando y voces cantando (¿por qué lo harán tan mal? eso ya no me incumbe...), es decir: nada más que un objeto que busca con desesperación, vender y más vender, y que provoca que tipos como yo, hartos de la maldita idiotización que provocan los medios masivos de comunicación, tengan que escribir ambiguos tratados como el presente. por favor, osama bin laden!! rbd es el brazo derecho de bush!! acaba con ellos, y apiádate de nuestros oídos masacrados...!!

2005/04/24

vamos al circo... y destruyámoslo

el otro día pasó andaba paseando por las calles de mi ciudad un vocho con sonido anunciando que el maravilloso circo no sé qué regresaba, invitando a los niños a que llevaran a sus papás. ajá, claro, niños, vayan al circo y lleven a sus papás para que ayuden con la destrucción de ese lugar de maltrato y muerte. no he tenido tiempo (jajajajajajajajajajajajajaja!! qué buen chiste) de acudir a las instalaciones del mentado lugar a capturar algunas tomas de la crueldad a la que son sometidos los pobres animales cirquences (o circenses? no recuerdo...), pero en todos lados es lo mismo: elefantes encadenados comiendo matas secas, camellos agónicos deshidratados, caballos maltratados, simios enjaulados (ver fotos)... algunos llegan demasiado lejos y traen tigres (a los que les han sido amputadas las garras y les han sobredotado de tranquilizantes), osos (la misma vaina) y leones, que viven en un ambiente deplorable, fuera de su hábitat natural y condenados a sufrir para el sádico entretenimiento del peor animal que existe en la tierra: el hombre.

no puede ser que haya gente que lucre con tan bajos instintos, que no sean capaces de ver y respetar la dignidad de la vida, que se crean que son dueños del mundo y no sólo meros habitantes transitorios, dotados de una supuesta "inteligencia" que les ha permitido dominar el entorno... aún así, es todavía menos aceptable que exista gente que pague por ver tan terribles presentaciones. el circo es la muestra palpable de la insensibilidad humana. sí, qué divertido es ver a un tipejo obligando a un oso a ponerse de pie y saludar al público, haciendo que un pobre elefante camine alrededor de la pista llevando a un niño inocente que va siendo contagiado por el gusto de la tortura... al igual que las corridas de toros, pero eso ya es un post aparte. ¡vamos! ¿qué nos hicieron esos inofensivos animales a nosotros para que los tratásemos así? la vida sería mejor (la calidad humana se elevaría de los suelos, aunque fuera un poco) si los dejásemos vivir en su territorio en paz y sin molestarnos, nosotros fundamos nuestras ciudades, que ellos se queden en sus selvas y sus pastizales, a ellos pertenecen... pero no. la brutalidad humana no tiene límites. y mientras la gente siga yendo al circo, nada se podrá hacer... de verdad, esto sí me pone triste. tanto que no sé qué más agregar.

saludos.