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2007/12/28 VacacionesNo sé. Tiene sus cosas buenas, la verdad. Además de chingarme el carro de mi papá y la computadora de mis hermanos, todo lo demás ha estado... pues bien. Celos innecesarios contra mis medioshermanos, pero ya los superé. Ansiedad, preocupaciones, temores... Estar conciente de la totalidad de la ciudad, saber el punto exacto donde termina y donde empieza, poder ir a cualquier lado sin tener que preguntar si está cerca del metro... Pero creo que año y medio bastó para que me acostumbrara al acelerado ritmo de vida de la gran ciudad. Camino rápido, con prisa siempre, a veces no me doy cuenta que bastan quince minutos para llegar a donde tengo que ir. Lo que sí me sorprendió es que hace más frío que en el DF. O será mental. El caso es que estoy aquí, por unos días, y no quiero pensar en nada. Más bien, quiero sentir que es un sueño, que será un lindo recuerdo y que un día de estos, voy a despertar, y volveré a andar entre el esmog, el tráfico, la gente, la grasa y el picante. Por el momento, así es mi vida. Y estoy agusto con ella. Y ya. 2007/12/19 No es por presumir...![]() ...La verdad es que sí. Mi promedio perfecto, a pesar de los malos augurios, fue posible. Y no gracias a la suerte, o a mi enorme carisma, o a los sobornos a los profes... ¡No, amados lectores! Todo fue gracias a mi cabecita rebosante de neuronas, y por supuesto, a mi dedicación. Lo que realmente me pone feliz es saber que no tengo que ir corriendo con mis papás a decirles, ¿Ya ven, ya ven que si pude? No. Esta vez, el esfuerzo fue para mí, para mí solito, y no me esforcé para que otros se sintieran orgullosos de lo que hice, sino por la mera satisfacción personal de hacer bien lo que quiero hacer. Y se siente chingón. Mucho. Ahora, espero que el resto de los trimestres que me quedan en la UAM, conserve mi promedio perfecto. Este primer kardex es una gran motivación, y hoy más que nunca, confío en mí. Porque tengo el amor de mi lado, y eso me llena. Y ya. 2007/12/16 En defensa de la piratería (cover de Master Zen) Queridos lectores: Hace tiempo leí esto y no puedo dejar pasar la oportunidad de compartirlo con todos vosotros. Espero lo disfruten y visiten su blog, que es muy bueno. Y ya. En defensa de la piratería
O, lo que la RIAA y la MPAA no te cuentan Cada que vamos al cine tenemos el placer de ver aquellos famosos anuncios patrocinados por la industria cinematográfica donde se nos exhorta a que no compremos películas pirata porque “se ven mal y tú te ves peor”. Ahora bien, desde el punto de vista meramente técnico pues sí, la piratería es mala porque es ilegal. Pero por otro lado, los argumentos que dan las disqueras y los estudios son, para ponerlo amablemente, una sarta cantidad de mentiras con el único propósito de hacer equivaler la piratería con el crimen. Y no sé ustedes pero cuando yo escucho un argumento basado en mentiras, algo dentro de mí me hace pensar que sus intenciones tal vez no son tan nobles como parecen. A continuación, mi respuesta a estos argumentos. 1 – La industria pierde X cantidad de dinero por la piratería. Tomen esa cantidad y divídanla por 10 (al menos) y tendrán la verdadera cantidad de dinero que pierden. La razón: las cifras que tabulan la cantidad de películas o discos o juegos piratas vendidos asumen que todas las personas que compraron un producto pirata hubieran comprado la versión original, es decir, que los artículos piratas sustituyen en una razón de 1:1 la compra de un artículo original. Eso es una mentira porque no considera que la gran mayoría de la gente no hubiera comprado ese artículo de otra manera. Les doy un ejemplo: tengo 200 películas piratas. ¿Cuántas de estas hubiera comprado si la piratería fuera imposible? 20 a lo mucho. Considerando que las películas piratas son más baratas que las rentas, mucha gente simplemente las compra para verlas una o dos veces, no para tenerlas en su colección de cine. Cuando un DVD o CD musical te cuesta $200 te aseguras que las películas o álbumes que compras son los que te gustan. Cuando cuestan $10 en versión pirata, compras el que sea nomás para ver qué tal. Así pues, el grado de pérdida está seriamente sobreestimado cuando se toma esto en mente. 2 – Las compañías disqueras y estudios se preocupan por sus clientes. El 13 de noviembre del año pasado, el presidente de la compañía Universal Music literalmente llamó a los usuarios de iPods ladrones al exigir que Microsoft le pagara a la disquera por cada unidad del Zune vendida. Lo cito textualmente: “estos aparatos solamente son repositorios de música robada”. ¿Realmente consideran justo darle un centavo a la compañía de un idiota que ya por default te llamó ladrón solo por poseer un iPod o un Zune? Mientras tanto, es ya conocido la notoria impunidad con la que las dos principales asociaciones de disqueras y estudios (RIAA y MPAA respectivamente) litigan en contra de usuarios comunes y corrientes. En una ocasión, una madre contra-demandó a la RIAA y ellos respondieron demandando a sus hijas. Han demandado a niños de 12 años, a muertos (y por consecuencia a sus herederos) y gente sin computadora. Demandaron a un sitio ruso por $1.65 billones de dólares (equivalentes al PIB de Italia) porque “sufrieron pérdidas de $150,000 por canción” (cuando estas valen no más de $1). Por su parte la MPAA fue acusado de usar software ilegalmente, por lo visto sus estándares de honestidad se aplican para todos menos a ellos. 3 – No, en serio, las compañías disqueras y estudios realmente sí se preocupan por sus clientes. Uno pensaría que estas grandes empresas multinacionales estarían totalmente a favor del libre comercio de sus productos. No es así, y el mejor ejemplo es el notorio sistema de regiones que se implantó en los DVDs desde su concepción inicial. El sistema de regiones se estableció precisamente para que no puedieras utilizar un disco fabricado en otra región en tu reproductor de discos. ¿Por qué? La excusa oficial es de que querían evitar que la gente en ciertas partes del mundo comprara un DVD de una película que todavía no ha salido en su territorio. En práctica sin embargo, el sistema de regiones es una brutal violación a las leyes internacionales de libre comercio con el objetivo de fomentar la discriminación de precios y así hacer no solo que los DVDs sean más caros sino que haya menor variedad. Esta diferenciación de precios hace que frecuentemente la misma película cueste más en cierta región que otra y que el usuario esté forzado a comprar la versión cara porque la otra no es compatible con su sistema o de plano comprar la versión importada (si es que existe y cuando sí es aún más cara) ya que no existe una versión local. Solo pregúntenle a un fan de algún genero no-convencional lo difícil que es conseguir cosas como anime y terror en Región 4. No existen muchos de estos títulos porque nunca salieron. Comprarlos importados: $300-400 por disco. La (otra) mala noticia: los Blu-Ray y HD-DVD serán igual. 4 – La piratería está acabando con la industria de la música. Lo que la está acabando es la mala música, no la piratería. Díganme cual fue el último disco platino que haya valido la pena comprar pero en cambio las disqueras siguen sobornando a las estaciones de radio para que pasen su porquería. Por su lado, la venta de canciones y discos por internet se ha incrementado, comprobando que efectivamente hay mercado. No obstante, las disqueras saben bien que eventualmente la venta de discos físicos se volverá obsoleto cuando todo el mundo tenga internet de banda ancha y debido a que la distribución por internet involucra menos costos para los artistas. ¿Saben cuánto gana un artista por cada disco vendido? 3%. De $180 que cuesta el CD promedio, tu artista favorito ganó exactamente $5.40. ¿Quieren saber cómo realmente apoyar a los artistas? Vayan a sus conciertos y compren playeras y posters y demás parafernalia. No por algo las listas de los artistas que más recaudaron cada año corresponden casi perfectamente con las giras más lucrativas del mismo periodo. Más aún, ¿no se les hace extraño que son las disqueras las que se quejan y no los artistas? La razón: los verdaderos artistas con integridad no lo hacen por el dinero, lo hacen por el amor a la música. Pregúntenle a U2, a Madonna, a Coldplay y por no decir a cualquier artista indie del momento si la piratería hace que piensen dos veces antes de sacar un disco nuevo. La respuesta será un rotundo y contundente no. 5 – La piratería está acabando con la industria del cine. Otra mentira absurda. Aquí les va un dato que desmiente el catastrófico colapso que los estudios auguran si la piratería continúa: en los últimos 10 años, solo UNA película (El Retorno del Rey) ha recaudado más que la película más taquillera del 2006 (Piratas del Caribe 2) a nivel global (vean las listas por año). Como verán, la industria del cine está muy lejos de morir contrario a lo que dicen temer los estudios. Por otro lado, la piratería de películas poco afecta la taquilla del cine: la gente que va al cine, va al cine, y la que compró Los 300 pirata filmada con camarita es la que muy probablemente no hubiera ido al cine a verla de todas formas (compras de conveniencia como se mencionó en el punto 1). En lo que sí afecta la piratería de películas es en el mercado de DVDs y oh gran sorpresa, ¡en el 2006 las ventas aumentaron! Tal vez la razón por la que estas ventas bajaron en años anteriores no tuvo tanto que ver que el aumento en la piratería sino en las malas películas que salieron. Siempre he dicho que la correlación no implica causalidad. Los estudios, al igual que las disqueras, son rápidos para culpar sus pérdidas a la piratería cuando la realidad es que es su misma mala calidad la que les pega. 6 – La piratería hace que los costos de los discos aumenten. Erase una vez una tiempo en que los videojuegos se compraban en cartuchos, no en CDs. El precio de estos oscilaba entre $40-60USD para juegos nuevos. De pronto entran al mercado las primeras consolas de CD y el precio de los CDs (infinitamente más baratos por no requerir chips ni circuitos) y el precio fue de, ehem, $40-60USD. Nótese que esto fue antes de que se popularizaran los quemadores y la venta de discos piratas en cada esquina. Años después con la piratería en su apogeo, el precio de los juegos es, adivinen, $40-60USD. No hubo cambio. En cuanto a los juegos de computación, en la era de los diskettes donde todo mundo se copiaba los juegos entre amigos, el costo de un juego original era igual. Después salieron los CDs y ya no había manera de copiarlos ni quemarlos porque no había quemadores. ¿Bajaron los precios porque ya no se podían piratear? Nope. Moraleja: los precios no bajan, haya o no piratería. Por otro lado, la lógica indica que deberían de bajar para ser más competitivos con los discos piratas. Pero tristemente tener discos originales hoy se ha convertido en un artículo de lujo. Mientras en el mundo civilizado los bienes de consumo se abaratan para el acceso de las masas, en nuestro país elitista ocurre exactamente lo contrario. Qué raro verdad… Así pues, quisiera reiterar que de ninguna manera estoy diciendo que
salgan en este momento a comprar cosas piratas. No estoy promoviendo su
uso, pero tampoco lo estoy condenando. En pocas palabras, simplemente
estoy diciendo que por comprar un artículo pirata no te conviertes un
delincuente ni un criminal tal como afirman esos ridículos comerciales,
simplemente le estas pagando a estas compañías mentirosas y rateras con
su propia medicina. Tal vez si las disqueras y los estudios fueran
honestas con sus clientes y no los trataran como ladrones, ni alteraran
las cifras para dar ideas equivocadas sobre el efecto de la piratería
entonces habría un incentivo de serles un poco más fieles. Pero tengan
por seguro que la industria musical y de cine no va a desaparecen y
comprar uno que otro disco pirata no contribuirá a su caída. 2007/12/14 Conclusión![]() Ha pasado un trimestre y la presión de las últimas semanas se ha dispersado por completo. Lo bueno, es que conocí gente y aprendí mucho. Reafirmé que sí quiero ser antropólogo, aunque me muera de hambre. Pero no lo creo. Todo el mundo me predice un futuro brillante, hasta yo mismo. Ese futuro, sin embargo, sigue estando muy distante y difuso. Llegará. Lo malo... pues, no creo que haya habido nada malo. Hasta de las cosas malas saqué lo bueno; creo que de eso se trata. Aprendí sobre todo de mí mismo. Que no es que no me importe la gente, no soy tan horrible persona. Más bien, sólo me importa la gente a la que sé que le importo. Mi manera de relacionarme con las personas es un dar y recibir. Me preocupo de aquellos que se preocupan por mí, me importan aquellos a los que yo les importo. Puede sonar muy egoísta, pero la mayoría de la gente hace igual, sólo que no lo aceptan; y se esfuerzan por agradarle a todo el mundo, o al menos hacen como que. Así, puedo dividar a la gente que conozco en dos grupos: los que me importan, y los que no. Este último grupo también puede subdividirse, en los que no me importan pero podrían llegar a importarme, y los que no me importan y no me interesa que me importen. Por fortuna, en este grupo sólo hay una persona. Y quién sabe, tal vez el año que entra dicha cifra aumente a dos. Así es esto de las gelatinas. Y ya. 2007/12/12 Doce![]() No me lo explico. Es quizá a causa de la depresión que suele acecharme (como a muchos) al finalizar la escuela y al comenzar las vacaciones, y viceversa. Me disponía a jugar pokémon sin prisas y sin remordimientos, pero de pronto ya nada tenía sentido. Me dio una hueva terrible y borré todos los ROMS y todos los juegos salvados que tenía en la computadora. No me arrepiento, pero ahora me da más flojera empezar todo desde el principio. Pero si no juego pokémon en mis ratos libres, ¿qué haré...? Lo cierto es que, en todo el trimestre, cuando más tarea tenía, no podía resistir la tentación de ponerme a jugar. Era más bien como el placer de hacer algo que no tenía que hacer. Y ahora que puedo, ya no me atrae. A veces ni yo me entiendo. Una buena opción sería ponerme a leer. Ya veré mañana. Y ya. 2007/12/11 Soy un hereje. Y qué.La primera razón que se me viene a la mente para ser ateo y no bastándome eso, un hereje, es que el pensamiento religioso es una ofensa para mi inteligencia. Hablo de TODO el pensamiento religioso: iglesias, vírgenes, cristos, santos y demás parafernalia. Y no es que mi inteligencia sea una cosa que digas que bárbaro, que inteligente; para nada. Pero tengo las facultades mínimas para ver a mi alrededor y darme cuenta de lo que es, de lo que puede ser, de lo que no es y de lo que no puede ser. Es muy simple: no me entra en la cabeza que dios pueda existir. No estoy diciendo, como pudieran pensar, que los que sí creen sean estúpidos. Habrá quienes sí lo son y habrá quienes no. Igual hay gente que no cree en dios y son bastante estúpidos. La estupidez está en una dimensión paralela a la fe religiosa. Pero es que las expresiones propias de la religión, como eso de "sentir a dios" o los milagros, se pueden traducir con exactitud en conceptos expresados por la ciencia y la razón. Habiendo ya explicaciones coherentes, no le veo el caso conformarme con expresiones a mi parecer ridículas, como "salvación" y esas cosas. No sé cómo es creer, porque nunca he creído, y no me hace falta. Vivir como ateo me ha permitido abrir mi mente a todo un abanico de posibilidades que, de estar atado a la fe religiosa, me seía imposible asimilar. Me ha vuelto más tolerante con las personas, y me siento libre de la incertidumbre de irme al cielo o al infierno, o al purgatorio o a no sé dónde. La vida se acaba con la muerte y punto. La tierra existe como es debido a factores naturales conjugados, producto de un largo y complicado proceso de formación geolólica y evolutiva; no se necesita de un dios para hacer un mundo, sino de un universo donde todo existe porque si no existiera, no habría nada, no sería. Es realmente muy sencillo. Recomiendo esta página para los incrédulos. Y para los creyentes, también: http://www.sindioses.org/ P.D.: Me encanta su advertencia. Y ya. 2007/12/7 El mundo desechableLos típicos maridos mediáticos mexicanos son los que mejor ejemplifican el método del bricolage, tan recomendado por Lévi-Strauss. Se tapa el lavabo y se les ocurre destaparlo con el alambre del tendedero. Se rompe el vidrio del coche y hay que armarlo otra vez con cinta adhesiva. ¿La televisión no capta bien la señal?, se resuelve de inmediato con unos cuantos golpes. Pero también las abuelitas, por su carácter preventivo, son excelentes representantes del método, guardándolo todo, haciendo que te lleves un suéter, bufanda, guantes, gorra y bermudas, no vaya a ser que “se ofrezca algo”. Es que en los tiempos de las abuelitas, no estaban acostumbradas al acelerado ritmo que llevamos ahora. Conforme los años avanzan, los cambios se aceleran, se vuelven cada vez más rápidos, más profundos y más despiadados. En la época dorada, el vestido de novia era heredado de una generación a otra. Un hombre no necesitaba más que un sombrero en toda su vida, y conservábamos los objetos porque representaban verdaderos tesoros, pero, lo más importante, porque duraban. Había en mi casa un ventilador diminuto, que mi abuela contaba había existido desde que tenía memoria; hacia un escándalo desquiciado y las aspas, afiladas y sarrosas, representaban un verdadero peligro mortal, ni qué decir de los cables pelados, sacando chispas cada dos segundos. Pero mi abuela se negaba a tirarlo, y cuando se mudó a nuestra casa, en sus últimos días, cargó con todo, incluso con el ventilador. Y mi abuelo guardaba fragmentos de bicicletas para armar nuevas, con un asiento de esta, una llanta de aquella, el manubrio de la otra, auxiliado de otras bicicletas que se iban descomponiendo, ya fuera por el uso o por algún desafortunado accidente. Pero todo servía, nada podía llamarse basura. ¿Cómo va a ser basura, si está completo? Mientras a los huaraches les quedara una correa con la cual sostenerse al pie, uno podía seguirlos usando, y quejarse de ello era una ridiculez. Estaban acostumbrados a que los objetos materiales, los prácticos y los lúdicos, duraran años, y años, y años. No concebían que un aparato dejara de servir en unos pocos meses. Me pregunto qué dirían mis abuelos si les mostrara los hábitos de consumo de nuestra sociedad contemporánea… Todo lo que es nuevo, antes de que aprendamos su nombre, ya pasó de moda. Las computadoras son cada vez más chicas, cada vez más potentes y cada vez más baratas; y con “cada vez” no me refiero precisamente a cada año, sino a cada dos meses. Prescindir de ellas, de su utilidad y de sus maravillas, se ha vuelto un disparate. Pobre de aquel que no aprenda pronto a usar una computadora, porque dentro de cinco años ya ni siquiera van a ser parecidas a las actuales. No digo que se vaya a hacer más difícil manejarlas, es probable que sea todo lo contrario, que su uso se simplifique, para que una mayor cantidad de personas puedan, y quieran, tener acceso a ellas, pero se habrán perdido de saber cómo funcionaba el mouse, el teclado y las usbs. Pero es en el celular donde todo este argumento se vuelve más impresionante y descabellado, por ser más cotidiano. Todo el mundo tiene un celular, cada vez que conocemos a alguien, si nos cae bien, le pedimos su número, y cuando hemos alcanzado un mínimo nivel de confianza, no podemos evitar compararlo, pedírselo para ver el modelo, y por desgracia, no lo hacemos por puro interés tecnológico y científico, para conocer el avance de la ciencia, para maravillarnos ante la inventiva sin límites de nuestra querida especie. No: lo hacemos porque es una manera sencilla, práctica y rápida de calificar a una persona. No en todos los sectores de la sociedad se da este fenómeno. Pero sí puedo asegurar que, para la mayoría de la gente, esos que han sido influenciados por la ideología consumista a través del televisor, las cosas son así. Lo que importa no es lo que tienes, sino lo que has tirado, de lo que te has desprendido, no por tu carácter altruista y dadivoso tanto como por tu capacidad para adquirir el nuevo modelo. Una vez escuché decir a una chava burguesa tijuanense, que ese que sacaba de su bolso era el tercer teléfono que compraba en lo que llevaba del año. Era finales de enero. Y lo decía tan orgullosa, porque no consideraba que era una estúpida por perder o destruir sus otros dos celulares, sino que se pensaba capaz de adquirir uno cada semana, y eso la colocaba en un estatus superior a aquellos que ya casi cumplíamos el año con el mismo teléfono. Por eso es común entre esa clase de personas preguntar si todavía tienes el mismo número; porque nunca se sabe. Otro ejemplo que se me viene a la mente es cuando a un gerente que tuve le robaron su iPod. Yo hubiese considerado una calamidad, de haber tenido uno, que me lo robaran. Más por la cantidad obscena de dinero invertida en una nimiedad que por el valor simbólico del objeto o su utilidad práctica. Pero ante mi total perplejidad, el fulano en cuestión admitió que le había dado gusto: “Mejor”, dijo, “así me compro uno más nuevo”. Los patrones de consumo establecidos por el mercado juegan un papel fundamental en esta percepción. Entre las consecuencias inevitables de la globalización se encuentra la propagación de modas y costumbres, y el bombardeo de publicidad. Basta con descuidarnos dos segundos para ser atacados por una idea que hay que comprar, porque los objetos ya no valen por sí mismos. Las tendencias publicitarias se inclinan ahora a implicar valores intrínsecos, añadidos, a los objetos; no sólo por su fin práctico. La publicidad de Seguros Monterrey, en la página electrónica de MSN, versa: “Ríe. Del resto nos encargamos nosotros”, y muestra a una madre y a su hija felices. La idea que vende es la seguridad de que, al morir, nuestros hijos no tendrán de qué preocuparse. O la muy exitosa campaña publicitaria del curso Mundo de Inglés de Disney, que nos ofrece no nada más un curso, sino la oportunidad de mejorar el futuro de tus niños. Esa necesidad de pertenecer, en un
mundo tan individualizado como el contemporáneo, hace que las personas busquen
a toda costa mantener el mismo ritmo que el mercado. En el comercial, vemos que
el tipo que toma cocacola ve el mundo de colores vivos, tiene un empleo
insuperable y una novia guapísima. Si adquirir ese producto nos hace
parecernos, aunque sea un poco, a él, la
posibilidad de perdernos de todo eso nos hace profundamente infelices. Y la
mayoría de la gente, no estoy seguro de excluirme, preferimos, antes que ser
concientes de nuestro entorno, ser nada más felices.
2007/12/1 XIV velada en memoria de personas fallecidas por SIDAEl día mundial de la lucha contra el SIDA, se conmemora el 1 de diciembre de cada año, se dedica a dar a conocer la epidemia de SIDA global causada por la extensión de la infección del VIH. El día 1 de diciembre fue elegido debido a que el primer caso de SIDA fue diagnosticado en este día en 1981. Desde entonces, el SIDA ha matado más de 25 millones de personas en todo el mundo, haciéndola una de las epidemias más destructivas de la historia registrada. A pesar de que existe un mayor acceso y se ha mejoramiento el tratamiento antiretroviral y el cuidado en muchas regiones del mundo, la epidemia de SIDA costó aproximadamente 3,1 millones (entre 2,8 y 3,6 millones) de vidas en el 2005 de las cuales, más de de medio millón (570.000) eran niños. El concepto de dedicar un día a la lucha contra el SIDA en el mundo se originó en la Cumbre Mundial de Ministerios de la Salud de 1988, dentro de los programas para la prevención del SIDA. Desde entonces, ha sido tomado por gobiernos, organizaciones internacionales y caridades alrededor del mundo. Desde 1988 hasta 2004, el Día Internacional de la Lucha contra el SIDA fue organizado por UNAIDS (ONUSIDA), organismo que escogía un tema para cada año, después de consultarlo con otras organizaciones. En 2005 la UNAIDS entregó la responsabilidad de la conmemoración de este día a la Campaña Mundial contra el SIDA (WAC, World AIDS Campaign), una organización independiente. Para el 2005, eligieron como tema de su campaña: "Paren al Sida: cumplan la promesa" (Stop AIDS: Keep the Promise), que estará vigente hasta el 2010. Este tema no es específico para el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA, sino también para las labores que la WAC hace durante el año. (Cortesía de Wikipedia.org) |
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